Recuerdo la primera vez que escuche, Isla Mauricio, de esto hace ya más de veinte años. Mi compañera/amiga de trabajo en Viajes Iberia, Susi, decidió irse de vacaciones ese año allí.

La verdad es que siempre lo he tenido en mente como un destino paradisiaco, para parejas de novios con un presupuesto desahogado.

Este año, no tenía muy claro donde iba a pasar mis vacaciones estivales…ya os iréis dando cuenta que hago muchos viajes a lo largo del año.
De repente, apareció Mauricio. No estaba en mis planes, no me lo había planteado nunca. Como todo el mundo, tengo mi wishlist de destinos.

Lo reservamos casi a punto y hora (tres semanas antes aproximadamente). Yo esto no lo suelo hacer ya que me gusta planificar mis vacaciones con bastante tiempo de antelación, y así poder elegir el hotel que más me gusta, los asientos en los aviones, las excursiones de los sitios que quiero visitar…
Así que, casi sin darme cuenta, estaba metida en un avión con más de 11 horas de viaje hasta llegar a Plaisance.

Vuelo charter directo desde Madrid, un par de amigos que se sumaron a esta nueva aventura y un precio muy razonable para el destino.

Elegí la zona suroeste de la isla, con el monte Le Morne como fondo de postal.

Durante los diez días que estuvimos allí, combinamos actividades, visitas y relax en un entorno idílico que no tiene nada que envidiar a otros destinos paradisiacos (Maldivas o Seychelles, por ejemplo): Palmeras, arena blanca, aguas cristalinas y tranquilas (gracias a la barrera de coral), gentes encantadoras, una gastronomía exquisita…
Visité su capital Port Louis y os tengo que decir que no me mereció la pena, pero soy partidaría de que cada persona lo vea con sus propios ojos y opine. Los jardines de Pampelmousse nos encantaron, con cientos de especies de flora y fauna y sus conocidísimos nenúfares gigantes. Otros imprescindibles en la isla: Las cascadas de Chamarel que tienen más de cien metros, la tierra de los siete colores. Y, si sois un poco atrevidos, os animo a subir en helicóptero y ver las cascadas submarinas desde el aire, realmente impresionantes. También podéis visitar alguna de sus islas, como puede ser La
Isla de los Ciervos, y pasar el día en ella.

Una experiencia muy recomendable que no me esperaba…no hay que decir no a un destino.